Ha llegado el momento: bata lista, guantes nuevos y a entrar al laboratorio. Es día de preparar los estándares para la curva de calibración. Con la bitácora bajo el brazo (no la olviden, eh…), realizas los cálculos necesarios: todo bonito, todo bien. Pero llega el día de la medición y el punto de 1 ppb resulta 3 veces más concentrado. ¿Qué pasó?

En esta entrada hablaremos de los 5 errores (sí, me han pasado todos) que pueden arruinar tus resultados.


¿Estándares de calibración o materiales de referencia? No son lo mismo

Dejemos claro esto, las soluciones que se mencionan aquí -estándares de calibración- son soluciones con concentraciones conocidas (lo que queremos que nos quede bien), preparadas por nosotros mismos a partir de una solución madre.

En otras palabras, estas soluciones nos van a permitir crear una curva de calibración. En muchos casos pueden prepararse a partir de una solución certificada o un material de referencia certificado, pero no son en sí mismo un material de referencia.

Habiendo aclarado esto, comencemos…

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1. No revisar la pureza y concentración del reactivo inicial

Cuando estamos en el laboratorio una cosa sencilla de pasar por alto es preguntarnos, ¿qué tan bien conocemos el reactivo que usaremos?

La etiqueta de un reactivo nos da información valiosa para poder comenzar de manera correcta una preparación, recuerda que si aquí comenzamos mal, todo estará mal. Regresando a la etiqueta… no es lo mismo un reactivo que dice «37%» que uno que indica su pureza o grado (reactivo, trace, suprapur, etc.). El 37% nos dice que hay 37 gramos de HCl puro por cada 100 gramos de solución, es decir nos habla de cuánto ácido o reactivo en cuestión hay disuelto.

El problema aparece cuando basamos nuestros cálculos como si el reactivo estuviera al 100%, entonces al preparar nuestras soluciones tendremos concentraciones inferiores a las esperadas creando una curva que en todos sus puntos estará por abajo de lo esperado. Es decir la intensidad en la señal que medirá en el equipo estará sesgada.

Por otro lado, ¿qué pasa con el grado de un reactivo? bueno, si estás considerando analizar elementos traza, esas impurezas si importan. Supongamos que esperas medir Pb en concentraciones de ng/g (ppb), usar un reactivo con cierto grado de impurezas-niveles altos de metales- puede introducir un sesgo.

🔎 ¿Cómo evitarlo?

  • Revisar siempre la etiqueta del reactivo e investigar lo que significa.
  • Hacer la conversión/cálculo necesario para pasar de % a la concentración deseada del reactivo.
  • Si el cálculo lo requiere considerar la densidad del reactivo.
  • Tener claro lo que queremos medir y la posible concentración para saber el grado de reactivo que necesitamos.

2. Contaminación (un arma silenciosa)

Tan importante son los cálculos y nuestra solución madre como el material que usaremos para prepararlos. Es importante siempre estar atentos de que lo que usaremos esté limpio y, si no estás seguro que fue lo último que se usó, es preferible que te tomes un tiempo para volver a lavar. Ojo: preguntar/pedir en el laboratorio el instructivo de lavado, para saber el tipo de agua a usar, si se emplea algún tipo de jabón, temperatura, etc.

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Igualmente, no siempre tenemos un laboratorio para nosotros solos y existirán materiales que se tengan que compartir, por ejemplo que termines usando una micropipeta que se quedó con reactivo. Otro momento importante es cuando se manipula el material, supongamos que estás preparando 10 recipientes para tu curva de calibración y por distraerte o por etiquetar mal, intercambiaste tapas de una solución muy concentrada con otra que no lo era…

🔎 ¿Cómo evitarlo?

  • Investigar si existe un protocolo para la limpieza del material.
  • Registrar información importante en bitácora, por ejemplo si encontraste algo sucio o en mal estado. Etiqueta adecuadamente tus frascos, no quieres acabar con cosas mezcladas.
  • Considerar que si se requiere un lavado especial, esto puede hacer que la preparación de tu curva te tome más tiempo del esperado .
  • Descansa! Llega al laboratorio sin muchas cosas en la mente, para evitar en la medida de lo posible errores que te lleven a contaminar tus muestras.

3. Documentación

Ordena tu papeleo jeje

Que te llevaste una servilleta para apuntar los pesos… Que se te olvidó la bitácora … Que aquí lo apunto en mi celular, al lado de la lista del súper… Que esperaste un mes para procesar los datos y no apuntaste la fecha de cuándo hiciste la preparación…

Todos los anteriores (y muchos más) son ejemplos de cosas que NO debemos hacer.

No documentar correctamente una preparación te puede llevar a tirar por la borda todo el día de trabajo y el uso de reactivos. Al inicio es una tarea que puede parecer tediosa y/o repetitiva pero, con el tiempo y la rutina, es mejor incorporarla.

Con documentar no es sólo anotar todo lo que hice. Bueno sí jaja pero ocurre algo muy importante: garantizas la trazabilidad de la preparación. Esto quiere decir que cualquier persona o tú mismo puede venir en meses o hasta en años y pueda reconstruir la preparación al saber lo siguiente:

  • Reactivo a usar (lote, concentración, pureza).
  • Mas o volumen necesario.
  • Material volumétrico usado.
  • Fecha y condiciones de preparación.
  • La manera de hacer los cálculos.

Esto te prepara para trabajar en laboratorios (ya sea en la academia o en la industria) donde se rigen bajo normas internacionales, aquí la trazabilidad no es opcional, es un componente de la calidad analítica.

🔎 ¿Cómo evitarlo?

Protege tus resultados y tu tiempo. Cuando algo no se vea bien en la curva, una de las primeras cosas que vas a revisar será tu bitácora.

4. Asumir que el estándar sigue igual con el paso del tiempo

Aquí estamos a favor del uso eficiente de reactivos, PEROOOOOOOO eso no quiere decir que tus estándares (o cualquier otra solución) son eternas. Así que si preparas tu curva y piensas volver a usarla en unos meses, considera lo siguiente:

  • Considera el material del que están hechos los recipientes ya que es posible la absorción de tu solución en algunos materiales.
  • Si se queda en un lugar que tiene mucha variación de temperatura, podría evaporarse o hasta precipitarse, afectando la concentración.
  • Infórmate acerca del reactivo, algunos pueden degradarse con la luz si no se almacenan adecuadamente.

Si decides usar nuevamente tu curva, entonces verifica lo siguiente:

  • Registrar la fecha de preparación.
  • Definir un periodo de uso-apóyate con el encargado del laboratorio.
  • Verificar que no haya cambios visibles (precipitados, turbidez).
  • Y, si lo amerita, preparar una curva nueva.

5. No considerar la matriz del estándar

No es ideal preparar los estándares de tu curva de calibración en agua desionizada cuando tus muestras están en ácido.

La curva debe parecerse químicamente a la muestra. Si tus muestras están en HNO3 al 2% entonces tus estándares también deben estarlo. De lo contrario, estás comparando sistemas químicos distintos.

Cuando la matriz no coincide, pueden aparecer efectos de matriz: cambios en la señal del instrumento, ya sea que se suprima o se intensifique la señal, también pueden ocurrir variaciones en la nebulización o en la ionización de tu solución. A veces la curva se ve perfectamente lineal, pero la respuesta instrumental no es exactamente la misma que la de la muestra real.

🔎 ¿Cómo evitarlo?

  • Preparar los estándares en la misma matriz que las muestras.
  • Mantener la misma concentración de ácido.
  • Considerar fuerza iónica o composición relevante si el método lo requiere.
  • Cuando sea posible, usar estándares internos para corregir variaciones (esperan una entrada para que platiquemos del estándar interno).


Preparar estándares para una curva de calibración no es una tarea mecánica. Es el primer paso de todo el proceso analítico, y muchas veces el que define si los resultados serán confiables o no.

La mayoría de estos errores no ocurren por falta de conocimiento, sino por rutina, confianza excesiva o por tener prisa. Y sí, todos hemos pasado por ahí. La historia de tu curva comienza mucho antes, en la preparación.

Nos leeemos en la siguiente entrada!

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